El factor humano en las relaciones con los medios

 Reconozcamos que, aunque el 2.0 se ha convertido en algo imprescindible para la interacción de las marcas con sus públicos, lo que continua siendo la espina dorsal de la comunicación y las relaciones públicas son las relaciones con los medios.

Las empresas y organismos cada vez tienen más claro que lo que realmente les da a conocer entre su público, es aparecer de forma estratégica en medios de comunicación clave. Además muchos de los impactos online o encuentros digitales en medios se aprovechan para nutrir las redes sociales y generar reputación de marca entre los usuarios.

Pero ¿sabemos de verdad relacionarnos con los medios?. Está claro que todos, de una manera u otra, profesionalmente sabemos proporcionar buenos contenidos a cada medio, ángulos estratégicos, entrevistas o acciones exclusivas que les facilitan su trabajo.  Pero no se trata de eso. Los periodistas que trabajan en medios son personas como nosotros y, por tanto, los tenemos que tratar como tal.

Algunos de ellos me han llegado a comentar que, a veces, se sienten como si los gabinetes y agencias de comunicación les tratasen como máquinas. Les atiborran de información y se relacionan con ellos de una manera muy desnaturalizada. Sólo van a “venderles lo suyo”. Esto provoca que el medio, en ocasiones, ignore los contenidos que les proporcionen, por muy buenos que sean.

Las relaciones con los medios hay que concebirlas como cualquier otra relación: hay que construirla y alimentarla para que no se muera. Y, sobre todo, hay que hacerlo con cariño, humanidad, y de manera desinteresada.

Muchos de los periodistas que trabajan en medios son nuestros amigos. No sólo hablamos por teléfono con ellos y nos interesamos incondicionalmente por su vida o su situación laboral, que como sabemos no está atravesando su mejor momento. También les ponemos cara, nos vamos a tomar un café con ellos y, muchas veces, ni siquiera hablamos de trabajo.

Ellos lo merecen. Son personas como nosotros y están encantados de que les traten como tal. Con los tiempos que corren en las redacciones, merecen nuestro apoyo, por supuesto profesional, pero sobre todo y más que nunca emocional.

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